Antelope Valley Childcare and Preschool

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Children's Advocate

Este artículo fue publicado originalmente en el número de Mayo-Junio 2006 del periódico Defensor de los Niños, publicado por Action Alliance for Children.

Listos para la escuela en EEUU

"Respetar a los padres como expertos en su propio niño"

Educadores y padres comparten diversas maneras de manejar el choque cultural en el preescolar

Por Cecelia Leong

Traducción al castellano: Lucrecia Miranda

"No siempre tienes que tener razón!”, dice Jennifer Boyden, una veterana en educación temprana que ha trabajado con muchísimos niños inmigrantes y sus familias.

Por ejemplo, cuando se encuentra frente a un niño chino que ha sido vestido con cariño con más capas de ropa de las que ella cree necesarias, Boyden ha aprendido a pararse a pensar antes de objetar. Los padres chinos visten a sus niños con mucho abrigo, explica Stella Dijamco, dentista y mamá de origen chino-americano, porque “si [los niños] tienen frío, sus cuerpos tienen que combatir el frío y [esto los hace] más susceptibles” a enfermarse.

Luego, dice Boyden, si realmente hace calor “le pregunto a los padres: ‘¿está bien si le quito algunas capas de ropa?’ Si hay 65 grados lo dejo pasar. Tienes que respetar a los padres como expertos en su propio niño”.

Al menos uno de los dos padres de la mitad de los niños en los preescolares de California es inmigrante. ¿De qué manera los profesionales trabajando con niños en edad temprana pueden trabajar efectiva y respetuosamente con las familias inmigrantes?

Exprese empatía y negocie

Darlene Morales, cuyo programa de preescolar Little Star en Los Ángeles trabaja con un 80% de familias latinas inmigrantes, inmigró desde El Salvador a los nueve años. Morales entiende que los padres pueden tener valores que estén en conflicto con las expectativas de los preescolares de Estados Unidos.

Muchos, por ejemplo, “sienten que sus hijos tienen que estar limpios y presentables todo el tiempo” y a veces se molestan: “¡por Dios, mi hijo tiene pintura roja en su camisa!”. Morales trata de respetar los valores de los padres manteniendo a los niños lo más limpios posible y avisando a los padres con tiempo de la realización de actividades en las que los niños puedan ensuciarse. Una de las madres, María Ángeles, aprecia dicho esfuerzo, así como los mandiles (delantales) que usan los niños para mantener su ropa limpia.

Explique cómo son las cosas en Estados Unidos

Morales dice que algunos padres le dan permiso para dar palmadas a sus hijos en el trasero. “¡Entiendo!”, dice Morales. “Pegar a los niños en el trasero es absolutamente normal en su experiencia y puede estar bien en el sitio donde nacieron, pero va contra las disposiciones legales de Estados Unidos”. Morales explica la ley pero también comparte ideas sobre alternativas posibles: “El objetivo es el comportamiento apropiado”, concuerda. “Probemos de otra manera”.

Básese en la riqueza de otras culturas

Al contrario que en la cultura estadounidense, más individualista, muchas culturas inmigrantes ponen énfasis en la importancia del grupo, dice la profesora de Cal State en Los Ángeles, Marlene Zepeda, que desarrolló el programa de formación titulado Tendiendo puentes entre culturas en la educación y atención infantil temprana. “Por supuesto que no se puede poner a la gente en casilleros”, dice, pero los profesionales de infancia temprana pueden buscar valores positivos en las diferentes culturas.

Los maestros originarios de Estados Unidos, por ejemplo, a veces desaprueban cuando las madres inmigrantes dan de comer a sus hijos en edad preescolar. Pero la perspectiva de esos padres, dice Zepeda, es que “le estoy enseñando a mi hijo a recibir ayuda” y a sentirse querido.

Para muchos padres inmigrantes, dice la proveedora de preescolar de Lancaster Marianella Ortega Leiva Hickery, “cultura quiere decir que todos se ayuden unos a otros”, ¡y a los maestros que entienden esto no les faltan padres voluntarios! En su programa los padres ayudan en el aula, llevan respectivamente los hijos de uno y otro a la escuela y preparan banquetes para la celebración de fiestas de fin de año.

Apoyar la diversidad de forma activa

En el preescolar de Hickery, cuenta ésta, una mamá latina le confesó que su hijo tenía miedo de los afroamericanos y que ninguno de ellos había conocido jamás a una persona afroamericana. Hickery sabía que algunos niños afroamericanos se inscribirían pronto en su preescolar, por lo que “comencé a preparar a los niños”, dice.

Llevó muñecas negras y libros con fotos de niños negros. Habló con los niños de la importancia de ser amigos con todos por igual. Cuando llegaron los niños afroamericanos, Hickery hizo que el niño temeroso en cuestión se sentara junto a los recién llegados durante la ronda de cuentos y los puso en pareja en las sesiones de juegos. Llevó unos tres días, dice, pero el niño “encontró (que los niños recién llegados) eran muy buenas personas, como todos los demás”.

Mostrar respeto por las lenguas nativas

Ángeles dice que para ella es importante que el personal del preescolar Little Star le hable a Eduardo, de cuatro años, tanto en español como en inglés para que no se olvide de su primera lengua. De igual modo, el preescolar de San Francisco Servicios Infantiles Wu Yee contrata personal que habla cantonés y mandarín, las dos lenguas más importantes de la comunidad.

Pero puedes mostrar respeto sin necesidad de hablar el idioma con fluidez. Por ejemplo, cuando las familias hablan lenguas que ella no conoce, Boyden aprende algunas frases, e intercala algunas palabras familiares para los niños cuando les habla para que éstos se sientan más en casa.

En Wu Yee, algunas familias no hablan ni cantonés ni mandarín, sino toishanés, un dialecto rural menos prestigioso. La administradora de Recursos y Referencias Mel-Lin Jue cuenta de una joven administradora que mostraba su respeto por los abuelos de lengua toishanés preguntándoles cómo expresarse con propiedad en su propio idioma.

Qué está en juego

Cuando los profesionales de infancia temprana muestran respeto por la cultura del niño, dice Cheryl Hughes, de Wu Yee, los niños se sienten más cómodos y más confiados en su capacidad de aprender. A largo plazo, este apoyo ayuda a los niños a mantener la lengua de su casa y su herencia cultural. Sin eso, dice Antonia López, del Consejo Nacional de La Raza, y “en tanto tenemos inmigrantes de segunda, tercera y cuarta generación, [los niños] pierden competencia en su lengua y cultura nativas y pierden su capacidad para comprender cómo ser parte de otro mundo”.

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October 3, 2005

Available at: http://www2.dailynews.com/antelopevalley/ci_3081710

Marianella Ortega Leiva

Preschool opportunity expanding
4-year-olds gain from tobacco tax

By Karen Maeshiro, Staff Writer

LANCASTER - In Marianella Hickery brightly decorated enclosed patio at her Lancaster home, five 4-year-olds are beginning their preschool day. Seated at a small table, the children practice writing their ABCs and draw pictures, and then they run out to play in the roomy, shaded backyard filled with a swing set and other play equipment. "I love it so far. I've noticed a big change in Tyler since going here," Jason Hirigoyen said about his son attending Hickery's preschool. "He's been doing just excellently. Right now, as far as requirements, he can count to 20 and can also say it in Spanish." Hickery runs one of the Antelope Valley's 11 preschools - in homes and at child-care centers - operating under the auspices of a universal preschool program launched in March. The goal of Los Angeles Universal Preschool, or LAUP, is to make high-quality preschool available to every 4-year-old in Los Angeles County for a nominal one-time fee. LAUP's budget of $600 million over five years is funded by First 5 LA, the commission established under Proposition 10, the state ballot initiative spearheaded by filmmaker Rob Reiner and approved by voters in 1998 to add 50 cents a pack to cigarette taxes to pay for programs in early childhood development. In Los Angeles County, where about half of the 153,000 age-4 children attend preschool, LAUP has so far funded 130 preschool programs. Ninety-five of them are in centers and 35 are in home-based day care, serving 3,154 children. About 850 new preschool spaces have been created. By December 2005, LAUP's goal is to increase the number of preschool locations to 225 serving more than 5,000 children. First 5 LA approved the universal preschool program in August 2002 in response to research showing that a child's experiences during the first five years of life influence future learning capabilities. "We know in general the benefits of preschool, and anything that can be done at an early age supports children in their academic success, which then becomes life success, which is what society needs and wants," the LAUP chief executive officer, Graciela Italiano-Thomas, said. "We are also cognizant of the needs in Los Angeles County, particularly in certain areas where availability of preschool spaces is scarce. We are doing everything we can, not only to continue the commitment to provide high-quality preschool for all 4-year-olds, but to create new spaces in those areas where the serve rate for preschool is low," Italiano-Thomas said. Hickery and other preschool operators were chosen to participate in the program after going through an intensive site visit in which reviewers examined teacher qualifications, interviewed parents and evaluated the quality of the learning environment for children. They were then assigned a quality rating of one star to five stars. This year only providers with a rating of at least three stars are eligible for LAUP funding. The funding ranges from $550 per pupil per month in a five-star facility, to $476 for four stars, and to $440 for three stars. The cost to parents per child can range from nothing up to a1,500 one-time fee in lieu of paying tuition, depending on the center and where it's located. The amount is based on the median family income in the preschool's neighborhood. In the Antelope Valley, there are three preschools operated by school districts - two in the Lancaster School District and one Head Start state preschool in the Palmdale School District. Those programs are free to parents. The other Antelope Valley preschools are run by home-based child-care providers, with one-time fees ranging from $200 to $600. Sites can be located at www.laup.net. Families with low incomes or special circumstances can appeal to have the fee waived or reduced. In addition, the fee is automatically waived for parents of children receiving child-care subsidies from public funds; parents of children with special needs; foster parents; parents with children under the supervision of Department of Children and Family Services; and teen parents involved in foster and juvenile probation systems. LAUP preschools have used the funding to increase teacher salaries, buy new furniture and develop new curriculum. Hickery said she used the money to put in grass in the backyard, buy more playground equipment, and acquire school materials. Hickery, who has been a day-care provider for 17 years and is licensed to care for 14 children, joined the LAUP program in June. She has a staff of three, including two teaching assistants. She said her preschool offers an intimate setting where children receive more one-on-one attention. "I had already been implementing a lot of preschool for the kids I baby-sit. It's part of my program. It's a good opportunity for the community to teach the kids," said Hickery, mom of four children ages 19 to 5. "It's a nice transition for kids to go from day care or home to preschool. The structure of the program helps them to do that transition." Karen Maeshiro, (661) 267-5744

karen.maeshiro@dailynews.com